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Una segunda oportunidad para la electrónica

Una segunda oportunidad para la electrónica

Convertir los productos tecnológicos en recursos renovables será un objetivo fundamental que se tendrá que hacer realidad para reducir el impacto medioambiental. El sector de la electrónica sostenible es el futuro.  En muchos países asiáticos, recoger aparatos electrónicos usados, reciclarlos, distribuirlos y luego comerciarlos es una idea habitual, pero su puesta en marcha todavía es complicada.

Un inconveniente para este tipo de reciclaje es que muchos dispositivos no están los suficientemente preparados para ello, y muchos pueden ser hasta nocivos para el entorno. Por ello es importante la regulación y el conocimiento de este tipo de práctica, que es un problema habitual en ciudades asiáticas a las que llegan estas piezas contaminantes. Estas ciudades son las comúnmente llamadas “cubos de basura electrónica del mundo”. Países como Estados Unidos exportan a estas ciudades equipos desechables para ser desmontados en lugares del sur de China, por ejemplo.

La vida de un producto es el determinante clave de su impacto global. La fabricación de determinados dispositivos electrónicos provoca unas emisiones de carbono mayores que el propio uso de estos aparatos, por lo que es muy importante buscarles una segunda vida e intentar reducir su producción. Esta es una posible solución sostenible para el planeta.

Esta teoría sostenible ha concienciado y permitido que elementos que antes eran básicos para los ordenadores o monitores como el acero, el plástico o el cobre, ahora se empleen menores cantidades. También los mercados de segunda mano han posibilitado que descienda la demanda de cobalto y otros materiales cuya extracción suele ser perjudicial para la salud y al medio ambiente.

La sostenibilidad esta en un momento de auge. En 2015 el mercado mundial de teléfonos móviles de segunda mano ascendió a 53 millones de unidades. El informe de 2015 de Green Alliance, un grupo de expertos de Reino Unido dedicados a estudios medioambientales, confirmaba que si el producto dura más, el impacto que se produce de su manufactura se reparte a lo largo de un periodo más prolongado.

Sin embargo, es complicado que los fabricantes apliquen estas nuevas medidas a sus sistemas, ya que perjudicarían a sus ingresos. No están de acuerdo con la reparación de los dispositivos e invocan a la protección de los derechos de autor para evitar su distribución.