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La industria alimentaría sostenible se va abriendo camino

La industria alimentaría sostenible se va abriendo camino

La industria alimentaria se está acercando al terreno de la sostenibilidad para tratar de garantizar un mundo más sustentable para todos. Entre los problemas que ahondan en la actualidad tenemos la cantidad de alimentos que se desperdician, un tercio del total de los alimentos se están tirando mientras que 815 millones de personas continúan pasando hambre según datos de la FAO del 2017.

También hay que tener en cuenta los materiales utilizados en el embalaje de los alimentos, que deben evolucionar hacia formas más sostenibles y reciclables si se quiere evitar que el planeta se convierta en un vertedero.

No es un misterio que el plástico de los envases tienen una vida útil muy corta y suelen ser desechados con facilidad. El plástico está presente en todas partes, desde la envoltura de los alimentos y la ropa, hasta la mayoría de los dispositivos electrónicos que usamos. El problema principal que tiene este material es que cada uno de estos plásticos tarda en desintegrarse entre 100 y 1000 años, por lo que es un proceso muy lento y a largo plazo. 

Otro problema es que estos materiales comprometen la vida de mares y océanos, que se han convertido en auténticos vertederos receptores de esta basura tan difícil de reciclar. Esto es una realidad aceptada ya por muchos expertos, la única incertidumbre es cómo de grande es el basurero. Según la primera estimación de cuánto plástico llega a las aguas cada año en todo el mundo, la situación es peor de lo que se esperaba ya que se estima que en 2025 la cantidad acumulada puede alcanzar los 155 millones de toneladas.

Para luchar contra este problema se vienen desarrollando diferentes iniciativas que trabajan en favor de la sostenibilidad del planeta y entre ellas ha nacido el primer supermercado del mundo libre de plásticos en Ámsterdam. El nuevo Ekoplaza Lab ofrece cerca de 700 productos de alimentación y bebidas en los que no se utilizan plásticos, además de evitar este tipo de compuestos derivados del petróleo en las bolsas y embalajes a disposición del público. En vez de eso, ofrece sólo productos a granel o envueltos en papel, cartón u otras alternativas con certificación ecológica.

También han nacido programas como “Cocoa Lif”’, que garantiza un cultivo sostenible del cacao, al tiempo que favorece el desarrollo de las comunidades productoras desde una perspectiva integral estableciendo mejoras en cuestiones de género, trabajo infantil y buenas prácticas agrícolas para combatir el cambio climático.

En España también contamos con propuestas sostenibles y desde Ecoembes se fomenta el ecodiseño, una práctica en la que los envases consiguen reducir su impacto ambiental y hacerse más sostenibles sin alterar las características del producto y respetando su calidad.

Pero al final, la sostenibilidad del planeta depende de cada uno de nosotros. Debido a nuestro modo de vida, el número de envases que utilizamos en el día a día es cada vez mayor. Es necesario que desde todos los ámbitos hagamos un esfuerzo y seamos conscientes de la gran responsabilidad que tenemos para garantizar su reciclaje y puedan tener una segunda vida. Debemos concienciarnos en el uso de buenas pautas de consumo, un consumo responsable que sea más respetuoso con el entorno natural y que suponga un ahorro de materias primas en beneficio del medio ambiente.